viernes, 26 de noviembre de 2010

El Diamante de Barrabas

El diamante del Minero Llamado Barrabas.




El diamante –carbono puro cristalizado- le ha quitado el sueño a más de uno, sobre todo a los mineros de Guayana, que escarban en laderas y orillas de los ríos buscando incesantemente, oro, diamantes o cualquier otra piedra preciosa que calme la ansiedad y necesidades de años infructuosos de sudor y decepciones.
 


En esa porción inmensa del oriente-sur del territorio venezolano, rico en metales y otros minerales preciosos, millares de hombres, mujeres y hasta niños, gastan días y noches en su interminable ansia por ser ricos.

Allí se encontró el diamante más grande del mundo; el humilde minero de origen trinitario Jaime Hudson, fue el feliz mortal en lograr esa sensacional hazaña, a orillas del río Urukun, en el sitio denominado "El Polaco"; después de meses de privaciones había cantado ¡Bingo! Estaba asociado a dos más de nombre Israel Jaime alias "Támbara" y con Rafael Solano. Hudson, alias "Barrabás", después de superado el trance, se dirigió al establecimiento de Gilberto Daly –proveedor de los buscadores de oro de la zona-, le participa del hallazgo; el 13 de octubre de 1942 registraron ante el representante del Ministerio de Fomento acreditado en la región, Carlos Rangel Cárdenas.

El diamante midió 2,43 centímetros de ancho por 3 de largo y con un registro de 154 quilates brutos.

Desde es momento "Barrabás" se convirtió en noticia comenzando una fiesta interminable, botellas de champán, escocés del bueno y la compañía de damas y damiselas por montón, que querían compartir con el nuevo millonario.

No se hablaba de otra cosa en el país; y ni se diga en el estado Bolívar; la conseja decía que la piedra era del tamaño de un huevo de gallina, y le confirieron varios nombres: La Gran Sabana, Urukun y Barrabás.

Nos cuenta Oscar Yanes en su libro "Los años inolvidables" que un comerciante brasileño ofreció a Hudson 300 mil bolívares en efectivo y al momento por la joya, pero "Barrabás", no aceptó y le informó que ya no estaba en su poder y que sería trasladado a Nueva York. Y que en Caracas esperaban al afortunado, para resguardar el diamante en las bóvedas del Banco Central de Venezuela.

Dice Yanes: "Todos los periodistas de Caracas querían entrevistar a "Barrabás", para cobrar la "prima" de 200 bolívares que ofrecían los directores de los diarios por el "tubazo". Al fin llegaron a Maiquetía, desde donde fueron trasladados a la capital custodiados por la Guardia Nacional; los recibió el ministro de Fomento Enrique Aguerrevere, quedando impresionado.

Hudson insistió en que se llamase "Libertador" en honor al Padre de la Patria, y como dijimos quedó guardado en el Banco Central; "Barrabas" y sus socios se dedicaron a la "dolce vitta". El "Roof Garden", "El Trocradero" y otros night clubs caraqueños, eran los sitios frecuentados por los nuevos ricos; los fablistanes noticiaban todo lo que concernía al minero. Por fin el diamante "Barrabás" o "Libertador" fue vendido a la firma norteamericana "Winston Inc". Y sigue narrando Yanes: "Jaime Hudson, "Barrabás", con chaleco, sombrero, corbata de seda y camisa de la Casa Cubría, las más finas del mercado, fuma un tabaco en la esquina de Las Gradillas".

La gema fue vendida en 63 mil dólares, a 3,30 bolívares, unos doscientos mil bolívares -para la época una verdadera fortuna-, que rápidamente se fue esfumando. Los periódicos se hicieron eco de la noticia del corte del diamante en Nueva York, en la oficina de Henry Winston; el resultado fueron varias piedras, la mayor dio un corte de 150 mil dólares, otra más pequeña de 40 mil y varios diamantes menores de 20 mil cada uno.

Jaime Hudson, Israel Jaime y Rafael Solano, regresaron a El Callao y Tumeremo, "sin medio en el bolsillo"; se internaron de nuevo en las selvas "trabajando como negros" en la incansable búsqueda de un segundo golpe de la fortuna que los hiciera ricos otra vez, pero nunca más volvieron a ser noticia.

Como dice el viejo adagio latino: "lo que fácil llega, fácil se va", y así es la historia de tres hombres que un día fueron leyenda, por haber encontrado "el diamante más grande del mundo"; el "Barrabas" o "Libertador"; que calmó sus ansias por un tiempo muy corto, pero que después se hizo eterno en el deambular extraviado de la suerte. Y como dice Oscar Yanes: "Así son las cosas".